Nos dijeron que si estudiábamos, trabajábamos sin descanso y “hacíamos las cosas bien”, el esfuerzo se traduciría en estabilidad, bienestar y tranquilidad. Sin embargo, para millones de personas hoy esa promesa no se cumplió. Trabajamos más horas que nunca, con empleos inestables, mal remunerados o simplemente inexistentes, mientras el costo de vida aumenta y las imágenes de éxito que circulan en redes sociales parecen cada vez más inalcanzables.
Esta distancia entre lo que se espera de nosotros y lo que realmente podemos lograr genera frustración, cansancio emocional y una sensación persistente de fracaso personal. La sociedad nos impone metas rígidas —tener casa, carro, familia, viajes, consumo constante— sin considerar las realidades económicas, sociales y ambientales actuales. Cuando no alcanzamos esos estándares, el mensaje implícito es que “no fue suficiente nuestro esfuerzo”, invisibilizando que el problema no es individual, sino estructural.
Hablar de este malestar es necesario. Nombrarlo es el primer paso para dejar de culparnos y empezar a cuestionar un modelo que exige productividad constante, pero ofrece cada vez menos seguridad y sentido. No se trata de rendirse, sino de replantear qué significa vivir bien, qué necesidades son reales y cuáles nos fueron impuestas. Por eso, este espacio propone un proceso colectivo de reflexión y acompañamiento a través de videos cortos en YouTube, publicados cada dos semanas. En ellos abordaremos, de manera sencilla y cercana, temas como el trabajo, el dinero, el agotamiento, la comparación social y la búsqueda de bienestar en un contexto de incertidumbre. No son recetas mágicas, sino conversaciones honestas que invitan a pausar, cuestionar y abrir nuevas formas de entender el éxito, la felicidad y la vida en común.
Porque tal vez no estamos fallando nosotros. Tal vez es momento de imaginar otras formas de vivir.

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